miércoles, 27 de julio de 2016

libro: Memoria de mis putas tristes
Autor: Gabriel Garcia Márquez 

OPINIÓN:
Capitulo 4
En el nuevo año Delgadina y él, se tenían más confianza, le leía cuentos y literatura reconocida, le regalaba joyas, y sentía que compartir con ella era una experiencia agradable. El gato a quien no alcanzo a querer estaba algo enfermo, hizo  que Damiana se la llevara para el criadero quien sugirió matarlo por viejo, pero esta aclara que esa no es la intención. En una noche que compartía con su amada, interrumpe Rosa Cabarcas , había un muerto en una habitación, era un banquero y necesitaba de su ayuda para vestirle  desde ese incidente Rosa se desaparece, no contestaba al teléfono y el burdel esta sellado. Angustiado por no ver a su niña, comenzó una búsqueda por el pueblo, fue a la fábrica donde Rosa decía que ella trabajaba. A las diez fue al burdel, vio que Delgadina se encontraba mas desarrollada físicamente, llena de joyas, al lado de la cama halló un vestido de lentejuelas, cuando observó todo esto se imagino un montón de cosas, le gritó: !Puta¡. Hizo destrozos en la habitación. Rosa le explicó que todo lo que tenía era de ella. No le creyó. Se fue con una actitud inconforme con un adiós que parecía para siempre.

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